Identificamos la autoestima como la valoración que uno tiene sobre sí mismo. Una alta autoestima permite que el niño se sienta importante, reconozca sus virtudes y haga un afrontamiento positivo de las situaciones en las que se encuentra. A veces los pensamientos o sentimientos que expresa nos hacen ver que su nivel de autoestima no es saludable. En algunas etapas evolutivas, como la adolescencia, los jóvenes se sienten inseguros, indecisos, tímidos y con baja autoestima. Existen estrategias terapéuticas eficaces para fomentar una elevada autoestima en el niño o adolescente, estimulando los propios recursos personales y facilitando pautas familiares para así evitar futuros problemas psicológicos