- Problemas sexuales (falta de deseo, de excitación, dificultades para llegar al orgasmo).
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- Dificultades en la comunicación, discusiones y conflictos constantes, incapacidad de llegar a puntos de acuerdo común.
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- Dificultades de convivencia, desinterés hacia la pareja o inadaptación en situaciones de cambio (nacimiento de los hijos, cambios laborales...)
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- Problemas con las familias de orígen, pérdida del sentido de la relación, desilusión hacia el proyecto de pareja, infidelidad.
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- Celos, desconfianza, dependéncia de la pareja, miedo a la ruptura...
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- Problemas de comunicación padres-hijos, problemas de comportamiento, rebeldía, hábitos de autonomía, adolescencia, hablar sobre drogas, sexualidad, etc.
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- Problemas familiares que afectan a los miembros o integrantes de la familia.
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- Dificultades para adaptarse a etapas de transición, como la maternidad, emancipación de los hijos, muertes, enfermedades o jubilación.
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